Mi abuelo es el fuego
Mi abuela es el viento
La Tierra es mi madre
El Gran Espíritu es mi padre
El mundo se detuvo cuando naci y se postro a mis pies
Cuando muera me tragare toda la Tierra
porque la Tierra y yo seremos uno mismo
Dios te salve, Gran Espíritu, mi padre sin él no podría existir
porque no habría voluntad de vivir
Dios te salve, Tierra, mi madre sin la cual no se podrían cultivar alimentos
y así provocar el deseo de vivir y no morir de hambre
Dios te salve, viento, mi abuela, porque traes amor,
la lluvia dadora de vida que nos alimenta, que nutre nuestros cultivos
Dios te salve, fuego, mi abuelo, proveedor de luz, de calor, de confort sin el seriamos animales, no hombres
Dios los salve, padres y abuelos sin ellos ni yo, ni tú, ni nadie podría existir
La vida da vida, se da a sí misma como una promesa de vida nueva
Dios te salve, Gran Espíritu, Tierra, viento, fuego
elogios a mis padres en voz alta porque son tus padres también
¡Oh, Gran Espíritu, dador de la vida
Por favor, acepta esta humilde ofrenda en oración
esta ofrenda en alabanza, esta reverencia honesta de mi amor por ti.
martes, 27 de octubre de 2009
jueves, 10 de septiembre de 2009
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de tardes cálidas a frescas,
yo te camino sin prisa
pues andándote, me renuevo.
Caminando por tus empedrados
añoro recuerdos tantos
de idilios que cobijaron,
tus floridas bugambilias.
Por las filas de añosos y copados fresnos
corren a lo largo de la calzada
mis más grandes esperanzas, entrelazadas
en la piedra labrada de tus balcones.
Valladolid majestuosa y orgullosa
te yergues en las más variadas cúpulas
iluminadas y aromatizadas por el dulce
perfume de las que huelen de noche.
Reflejándote en tus pilas,
junto a las labradas torres y herrería
empapas con la suave brisa mis sentidos
aletargando el tiempo de un suspiro.
Exaltado por tu olor a tierra mojada
recorro los arcos de tu imponente acueducto
agradeciendo me hayas
devuelto al rumbo.
jueves, 2 de julio de 2009

Los anticonceptivos y la revolución sexual les permiten tener relaciones sexuales sin casarse. Posponen la edad de la boda y la llegada de los hijos (que son menos). Los homosexuales, las lesbianas, los bisexuales, los transexuales salen a la luz, exigen respeto y, por fin, se integran al panorama social. Hablan de todo, sin tapujos.
Los privilegiados estudiaron y soñaron con una carrera que ayudara a cambiar el mundo. Los no privilegiados vieron crecer el abismo entre su mundo y el otro, cuando el campo se terminó y los salarios se degradaron. Los obreros que antes comían tres platos del portaviandas, hoy se conforman con un refresco y una bolsa de fritos. Nutrirse es misión imposible; matar el hambre, consigna para sobrevivir.
Presenciaron la caída del muro que algunos interpretaron como un nuevo amanecer de paz y armonía. Los suspicaces intuyeron que al faltar el totalitarismo resurgirían las rencillas, los resentimientos y las luchas reprimidas, pero no resueltas. Y resurgieron.
La frivolidad es su norma de vida: si no es espectáculo que divierta no vale la pena. Los artistas, los de verdad y los de paja (creados por los medios), valen por el dinero que generan, no por su talento. Incluso los no artistas serán famosos durante 15 minutos, anunció Warhol
El narcomundo, infierno o paraíso, es omnipresente.
La juventud, la delgadez, el dinero y el consumismo son los nuevos dioses de su olimpo. Las arrugas, las canas, el cansancio, un cuerpo normal, no usar accesorios o ropa de marca son pecados imperdonables que los condenan al ostracismo social.
Importa discutir y defender los valores, no ponerlos en práctica. La doble moral (aceptada tácitamente) construye un sólido edificio sobre tales cimientos.
El catolicismo pasa de ser refugio espiritual a distinción clasista. Dime con qué grupo estás y te diré por qué escala crees que llegarás al cielo. Los sacerdotes se vuelven mortales y la parafernalia eclesiástica, junto con la jerarquía, se ven obsoletas y rancias.
El capital cambia de inversión a especulación. El mundo dice que se globaliza (sólo una parte se puede dar ese lujo) y se agrava la polarización entre el primer y el tercer mundos.
El empleo deja de ser de planta y con prestaciones. Sus contratos son temporales aunque duren 10 años, pero no acumulan antigüedad ni prestaciones. Trabajan jornadas dobles sin pagos extras bajo la espada de Damocles: “Hay cientos esperando tu puesto”. La ley los protege, pero se hace de la vista gorda cuando las empresas se salen con la suya.
La mayoría quiere primero tener y luego ver si puede ser. Al casarse desean empezar con todo. Un solo sueldo no alcanza. La pareja debe trabajar. Hay que integrar las tareas domésticas y la intensa vida social. Si llegan los hijos, a buscar guarderías. Corren todo el día. Uno para un lado, la otra, para el otro. Se reencuentran en la noche, siempre cansados.
El estrés, la presión alta, los infartos y la depresión son familiares cercanos. Consumen Prozac como antes consumíamos “salvavidas”.
Carro del año, vacaciones al sitio de moda, colegios caros (no necesariamente buenos), la acción en un club difícil de pagar, la casa en la colonia debida y el conservadurismo a flor de piel. Qué flojera Chiapas: son todos pobres e indígenas.
Hable usted con ellos y compruébelo: están exhaustos. Si pudieran, dormirían una semana completa. Les falta sueño y les sobra cansancio de tanto correr tratando de morder su propia cola. Es la generación joven agotada.
Antes de morirse, deberían detener su tiovivo y bajarse a respirar, a ver las montañas, a dar gracias por estar vivos y a comerse un helado sin hacer nada. La vida también es eso.
Por Rosaura Barahona
jueves, 18 de junio de 2009
"EL TIEMPO" es el tesoro más valioso que tenemos porque ES limitado. Podemos producir más dinero, pero no más tiempo. Cuando le dedicamos tiempo a una persona, le estamos entregando una porción de nuestra vida que nunca podremos recuperar, nuestro tiempo es nuestra vida. EL MEJOR REGALO que le puedes dar a alguien es tu tiempo y SIEMPRE se le regala a la familia o a un buen amigo. lunes, 15 de junio de 2009
Atendiendo a la teoría de la difusión cultural propuesta por mi amiga española Angelet, en la cual me convierto en receptor de sus valores y que estoy convencido de retransmitir y difundir, conforme a las reglas de esta Meme.
REGLAS:
1. 6 cosas que te gustan de ti mismo:
-Constancia.
-Observador
-Responsable
-Espíritu aventurero
-Emprendedor
-Amistad
2. 6 cosas que no te gustan de ti mismo
-Flojo para levantarme
-La decidía
-La testarudez
-La intolerancia
-La impaciencia
-Pereza para el ejercicio físico
3.Entregarlo a todos los merecedores.
El premio Meme queda a disposición de todos quienes quieran compartir sobre si mismos.
1. Coge el libro más cercano
2. Abrelo por la página 161
3. Busca la quinta frase completa
4. Cita la frase en el blog
5. Pasalo a otros cinco blogs
"Las tres cuartas partes de los alardes de ingenio y las mentiras de vanidad que, rebajándose, prodigaron desde que el mundo es mundo los hombres, van dedicadas a gente inferior."
El libro elegido es: En busca del tiempo perdido I. Por el camino de swann, del autor Marcel Proust.
Blogs seleccionados:
Todos las que gusten compartir su lectura...
Muchas gracias María de Jesús por tomarme en cuenta...
miércoles, 3 de junio de 2009
Las flores más coloridas estallan jubilosas por el hecho de incorporarse al espacio sideral, al tiempo que una mano gigante acomoda el infinito, de tal modo que entre el cosmos y el caos, o entre la energía y el vacío, logran crearse imágenes inconexas que despiertan a un simio de su letargo selvático. Y a kilómetros de distancia, muy lejos de esa selva, una mujer de pechos melifluos causa estupor a su admirador que lleva noches recorriéndolos en sus sueños. Todavía más lejos, sentado en una campiña desolada, un poeta escribe inventariando todas sus pérdidas, las más inmediatas y las jamás alcanzadas. Estos acontecimientos están interrelacionados mediante una línea punteada que los lleva hacia un encuentro de palabras en el lugar menos pensado, para así alcanzar la certeza de que se acerca irremediablemente un nuevo génesis.
Por si esto fuera poco, pasan por aquí todas las ninfas que podrían resucitar a un fauno petrificado, pero ninguna se queda a escuchar la música producida por su flauta de metal. Por lo tanto, el silencio es el único amigo de esa mano que acomoda las estrellas, al tiempo que la luna prefiere ocultarse tras las nubes, y por su parte las células marchan hacia su decaimiento. Las neuronas se niegan a trabajar para un cerebro obsesionado por la sonrisa de la heroína de sueños. En consecuencia, el único soplo de vida proviene de una gota de sudor que se desliza entre las vellos de unas mejillas enrojecidas, la cual intenta abrirse paso hasta la garganta que clama agua para saciar la sed por la agitación de una carrera sin retorno y la persecución de los malos sueños.
Se aproxima entonces un perro con cabeza enorme y cuerpo enano, olfateando las marcas aceitosas del paso de una multitud. Su nariz se pega a su propio reflejo como queriendo percatarse de la existencia de un universo alterno. Los sonidos quedan prohibidos hasta nuevo aviso; las imágenes son congeladas, mientras un eclipse transcurre en medio del terror, mismo que es exagerado por la muchedumbre. Lo único que logra captarse es la silueta de una mano que menea un tonel de ideas imposibles de materializar. Queda, sin embargo, fijada la fecha para el lúgubre encuentro de esa mano con el hacha que habrá de cercenarla. Sus aciertos y triunfos serán olvidados, mientras que su principal error, el más fatídico, habrá de marcar el destino de sus cinco dedos.
Cinco son las campanadas que anuncian el comienzo de la vida en cada ciclo. Cinco son las estrellas que aparecen antes del amanecer, formando una cruz que anuncia una nueva era. El macrocosmos y el microcosmos se unen en una nueva mándala.
Tristemente, el viento del desierto trae consigo una canción llena de dudas. Las horas de frío suceden a las horas de calor, y viceversa; el peso de los minutos sucede a la carga de los segundos; el tiempo es implacable, es relativo y nada puede hacerse para poner al día el conteo ininterrumpido de granos de arena, o en su caso, en otro punto lejano, para reparar las fugas que a diario se multiplican en el barco de un marinero a la deriva. A pesar del mal agüero, el marinero no se inmuta, simplemente levanta el índice para conocer la dirección del viento; después levanta el pulgar para darle ánimos a los buques fantasma que pasan a su lado, y luego extiende el dedo anular tan sólo para comprobar el deseo de que no quedase vacío. Observa la fragilidad de su dedo meñique y la rigidez de su dedo medio, siendo éste el que precisamente utiliza para dar vuelta a las hojas de un libro que se escribe por sí mismo. Es el volumen que relata los casos imposibles, el folio que condena pasiones que pudieron haber sido y que fueron interrumpidas por líneas de la existencia que se bifurcan a dos tiempos.
Vemos así que no hay forma de flotar por encima de las horas. Tarde o temprano nuestro propio peso (o la inercia de los otros) hará que nuestras ideas se desplomen sobre el paisaje de costumbre; sobre la ciudad y sus trampas, o sobre los campos y sus relámpagos. Queda como último recurso la posibilidad de invocar la inmensidad del desierto, con todo y sus rocas milenarias que absorben los secretos del sol, desde el amanecer hasta el ocaso. Invoquemos entonces al desierto con su tierra tan seca; las montañas tan enojadas por no contar con vegetación alguna; los arbustos amarillentos y silenciosos, dispuestos a sobrevivir gracias a la brisa ocasional; el coyote y el conejo, habitantes de un paraje en donde, mediante la supervivencia, se agota hasta el último recurso.
Y sin embargo, la soledad del desierto es el mejor punto de despegue para ir al encuentro del infinito. Es el escenario ideal para abandonar la materia y convertirla en energía; deshidratarse para saltar hacia la luna convertido en un conejo místico, dispuesto a vivir de la luz reflejada desde el sol, y así enviar ocasionales rayos “iluminadores” para el insociable que busca la aquiescencia. Basta un solo destello sobre su mano, siempre y cuando su mente esté en la frecuencia correcta, para poder levantar al el vuelo hacia una felicidad continua, de ser piel en le invierno, sol en la noche y agua dulce en el mar, y de esta manera sea capaz de redactar por sí mismo los fragmentos de poemas que define los cambios infinitesimales de cada hora del día y de la noche.
Son entonces el sol y la luna del desierto los únicos elementos necesarios para despejar una mente aturdida y una mano adormilada, dejándolas listas para debatir los eventos fortuitos que han de ocurrir desde este punto de partida y hasta el fin de los tiempos.
Aquí esta esa mano que todo lo quiere definir, que todo lo quiere expresar, esa mano que mese los cabellos, que es abrigadora, y ofrece el apoyo, que invita a caminar juntos por un ideal.
Foto. Espuma en luna. Israel Durán

